Se realizó la conferencia «Una educación que albergue la diversidad»

El jueves 22 de junio se realizó en el Aula de la Memoria de la Escuela Normal «José María Torres» la conferencia «Una educación que albergue la diversidad» a cargo de la Dra. María Elena Martínez. La actividad estuvo enmarcada en el ciclo de conferencias y conversatorios «Sentidos en disputa. Pensar los discursos sociales y las prácticas profesionales desde la ruptura inaugurada por los Estudios de Géneros» del Programa Institucional de Igualdad de Géneros, Sexualidades y Derechos de la FHAyCS.

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Dieron apertura al encuentro la Prof. Rosa García Coordinadora del Programa de Géneros, la Secretaria de Bienestar e Inclusión Estudiantil, Técnica Belén Pimentel y  la Decana de la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales de la UADER, Mg. María Gracia Benedetti.

La Prof. Rosa García detalló el trabajo del Programa durante este año y remarcó «La Universidad debe ser un espacio que no tolere la violencia y la discriminación en ninguna de sus formas» y concluyó «La diversidad debe habitar la Universidad Pública». Por su parte la Secretaria de Bienestar remarcó la importancia de «Estos espacios de trabajo y debate».

A continuación, tomó la palabra la Decana de la FHAyCS Mg. María Gracia Benedetti «Es muy importante que la Universidad Pública vaya tomando en su agenda de trabajo temas como estos» y agregó «Las instituciones nos podemos permitir trabajar y debatir sobre estas cuestiones que nos tocan tan de cerca. Este encuentro será seguramente una primera instancia para poder pensar la escolaridad, la diversidad, la inclusión desde una perspectiva de género».

La Dra. María Elena Martínez inició la conferencia «Me alegra que quienes trabajamos en las Universidades Públicas nos encontremos para pensar juntos, sobre todo en estos tiempos en que el proyecto neoliberal viene separando, viene contra lo público. Nosotros tenemos que remar en sentido contrario, construir lo común en el que entren todos y todas. Este es un momento importante para compartir y pensar en un país inclusivo». 

Martínez contó la experiencia que se desarrolló en varios países de América Latina, donde a niños de educación primaria se les presentó una muñeca blanca y una negra «Se les pedía a ellos que opinaran respecto a cuestiones de las muñecas. Cuándo eran buenas, cuándo bellas, cuándo sonaban peligrosas; en fin, una serie de cuestiones para ver con cuál se identificaban. Había niños sobre todo de sectores populares y mostraba cómo estos niños tendían a construir identificaciones sólo con el muñeco blanco». «Los elementos negativos se cargaban sobre los muñecos negros. Básicamente lo que muestra esto es el racismo fundante de la constitución de las naciones Latinoamericanas. Entonces, esto es importante recordarlo porque claramente vivimos en sociedades fuertemente desiguales pero esa desigualdad no viene solo de la desigualdad social si no que está también fuertemente relacionada con las identificaciones digamos culturales y simbólicas», agregó.

«Nos reunimos hoy para tener como punto de partida la cuestión de la diversidad. Efectivamente diversidad es una palabra que ha circulado con insistencia en muchas direcciones. La cuestión de la diversidad refiere a muchas cosas distintas. Diversidad alude a relaciones muy complejas entre naturaleza y cultura de la vida social. Diversidad se ha instalado también con distintos usos en la vida escolar, en la forma simple y cotidiana en la que nos referimos y categorizamos a los otro», expresó.  «Un ejemplo es cómo se celebra la diversidad en la escuela, la representación de lo negro en la escuela. La identidad negra sea seguramente la más brutalmente ocultada de la historia latinoamericana. Cuando recorremos los actos, quizás sea solo en el 25 de mayo donde aparece la población afrodescendiente que es incluida en las representaciones de la negritud que circula por la memoria sólo para el periodo colonial y circula de manera silenciosa, estereotipada y subalterna. Fuera de lo cual, lo negro desaparece. La negritud aparece y luego se niega», expuso.

«La negritud se niega indefinidamente, a lo largo de la vida escolar. Sin embargo, no relacionamos esas representaciones efímeras, aisladas, caricaturizadas con aquello que si perdura en la vida social y por tanto en la vida escolar como los usos de palabras, imágenes, gestos que refieren a la negra o lo negro como insulto. Entonces, la vida vivida por los negros se reduce en América Latina a convocarla para denigrar a otros. Esto es una cuestión urgente de ciudadanía, la palabra perdura con violencia para designar aquello otro que se desprecia en la sociedad y se esfuman las historias de vida, esto es algo que debemos tomar y problematizar» y agregó «En el acto de insultar están inscriptos significados y valores mediante un proceso que en la historia está basado en la repetición de la exclusión: negro, negra. Nosotros podemos percibir toda la violencia contenida en esas palabras que no sólo se dice si no que también se ejerce, se pone en inferioridad a quien se está nombrando». La disertante señaló que «El insulto es un punto de partida y de llegada para trabajar en las escuelas, problematizar intensamente. No es no digas eso, preguntémonos sobre eso, no lo ocultemos».

«En términos generales, diría hay saberes que apelan a abordajes biologisantes que terminan legitimando la desigualdad y la diferencia como subalternidad. Las supuestas condiciones biológicas y culturas de las cuales son portadores los sujetos individuales a través de la identificación se empiezan a esencializar, vos sos eso, en el sentido en que ha sido designado. Pensar esto dentro de la educación pública, dentro de una mirada intercultural refiere a discursos y prácticas de carácter emancipatorio. Tenemos un compromiso con la emancipación, de resistencia y oposición a las diversas formas de dominación y subordinación recreando la práctica educativa», indicó la Dra. María Elena Martínez.

«Tenemos que pensar cómo se sitúa desde las experiencias de los sujetos de la educación lo referente a género, sexualidades, generación, clases sociales, discapacidades, territorialidades, de los diferentes grupos en las aulas de las escuelas y las distintas instituciones. Una perspectiva pedagógica puede considerarse a partir de la potencia de las problematizaciones que aborde y de la vigencia que mantiene relación con las preocupaciones en el tiempo que nos toca vivir, enseñanzas que perduran a través del tiempo», afirmó la expositora entre otros aspectos que abordó durante una extensa conferencia. 

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::Comunicación Institucional FHAyCS UADER 

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