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Ricardo Forster disertó en Humanidades

lalalla

En el marco del Programa «La FHAyCS a 100 años de la Reforma. Por una Universidad crítica, emancipadora y libertaria» el Dr. Ricardo Forster brindó una conferencia abierta denominada «Crisis y encrucijadas de la Argentina neoliberal: historia de una repetición» en Sede Paraná de la FHAyCS. Fue el viernes 22 de junio en el Aula de la Memoria con un importantísimo marco de público.  La presentación del conferencista estuvo a cargo de la Dra. Angelina Uzín Olleros, quien dirige dicho programa, y la Decana de la facultad Mgs. María Gracia Benedetti.

La Dra. Uzín Olleros indicó que la conferencia abierta «gira en torno a un momento actual que tiene que ver con retornar a políticas neoliberales y a lo que en algún momento Nicolás Casullo denominó la restauración conservadora y la nueva derecha. Esto no solo tiene que ver con reflexionar acerca del país y la región sino también con relación a las universidades y cómo estas políticas influyen en la actualidad en nuestras universidades junto con el legado de la reforma y qué es lo que nosotros podemos pensar que nos ha quedado de ese legado que podemos retomar, qué se puede actualizar y qué es lo que ha quedado en términos de anacronismos con respecto al presente».

A continuación, tomó la palabra la Decana de la facultad Mgs. María Gracia Benedetti «Es un orgullo y un honor para nuestra Facultad contar con la presencia del Dr. Ricardo Forster. Venimos trabajando con él en este Programa en el cual la Facultad de Humanidades ha definido dar un espacio de trabajo y reflexión en el marco de la Reforma Universitaria, un acontecimiento histórico que nos convoca».

El Dr. Ricardo Forster inició la conferencia agradeciendo a la facultad y la universidad, además de a quienes se hicieron presentes y sostuvo «Es importante poder compartir y reflexionar con ustedes algunas miradas sobre la actualidad argentina, quizás latinoamericana, global. Tratar de situarnos en este tiempo que nos toca vivir, corrernos de ciertas amarguras, tratar de no mirar sólo desde una perspectiva de retroceso, de derrota, de restauración sino también ver lo que está sucediendo en las estructuras del poder en la Argentina: qué se está abriendo, qué puede llegar a suceder» y continuó «Estamos atravesando sin ninguna duda tiempos turbulentos, tiempos que nos tocan, que nos interpelan, que nos conmueven».

«La travesía de estos primeros quince años de este siglo ha marcado algunas novedades extremadamente importantes en la Argentina, se han recuperado cosas que a finales del siglo pasado parecían irrecuperables. Tengo una visión que más allá de la dureza y de lo que significa este proceso de neoliberalización del país, este retroceso social, esta destrucción de la soberanía, endeudamiento; creo sin embargo que hay una masa crítica que se ha generado a lo largo de los años previos que sigue allí, mostrando que existe una parte sustancial, significativa, muy importante en nuestra sociedad, en nuestro pueblo manifestándose de una manera caudalosa», sostuvo Forster.

«A veces quedamos muy atrapados en la desazón de lo que nos rodea y tendemos a mirar la realidad de una manera un tanto sesgada. Si uno recorre lo que sucedió en la argentina desde el 9 de diciembre de 2015 hasta el día de hoy, más allá de la depredación macrista, si nos corremos un poco de lo que ha significado como mal el macrismo, como destrucción y pensamos en qué le ha sucedido en otros aspectos al pueblo argentino vemos que han pasado cosas notables incluso en un momento que se podría caracterizar de derrota y retroceso. Fue una derrota electoral que tuvo consecuencias espantosas y por lo tanto un retroceso en la capacidad de transformación en un sentido de ampliación de derechos, en un sentido más igualitario y emancipatorio, una sociedad como la nuestra que venía recorriendo ese camino en los doce años previos. Sin embargo, cuando uno hace una rápida descripción de las movilizaciones sociales de diversos signos que se han dado en los dos años y medio que van desde el 9 de diciembre en adelante, se encuentra primero con ese acontecimiento único y memorable no sólo en la historia argentina sino que creo que inédito que fue la despedida que se le hizo Cristina la noche del 9 de diciembre de 2015 en esa Plaza de Mayo abarrotada, con una multitud impresionante, eso daba cuenta de una memoria colectiva. Después, también lo que ha significado este recorrido de estos dos años y medio, las intervenciones múltiples. Pocas movilizaciones tan significativas en términos de caudal, en términos cuantitativos y en términos también de compromiso como las que se desplegaron en el país en distintos ámbitos como la Marcha Federal que fue descomunal con todos los estratos de la docencia argentina. Lo que ha significado también cada 24 de marzo, lo que constituye también un acontecimiento único, porque después de 42 años reúne una multitud cortada transversalmente en lo social, en las edades, con miles y miles de jóvenes que expresan una relación con lo que el neoliberalismo quiere liquidar, aplanar y terminar que es la memoria histórica» y agregó «a esto hay que agregarle lo que ha significado a lo largo de estos años el movimiento de las mujeres que concluyó y confluyó en un momento memorable cuando miles de chicos y chicas rodearon el Congreso de la Nación y acompañaron hasta el momento de la media sanción de la ley de la despenalización del aborto, eso también marca que ahí hay algo, hay una generación que viene por el lado de la mujer, de su cuerpo, de sus derechos, de las políticas de género pero que va mucho más allá, que tiene que ver con otras luchas, con otras potencialidades y otras posibilidades. A ello hay que agregarles las diversas movilizaciones que han expresado que hay una masa crítica en nuestra sociedad que ha recuperado y sigue recuperando lo que ha significado los años en los que se ha reconstruido en gran medida un sentido de patria, de trama identitaria como hacía mucho tiempo no acontecía en el país».

El Dr. Ricardo Forster expresó «La política es afecto también, no sólo es reflexión, racionalidad, cálculo. La política también es lo que nace de las vísceras, del corazón, es amor. Es una correspondencia, es una energía que va de ida y de vuelta y un gobernante que no puede sentirse afectivamente vinculado a su sociedad, a su pueblo, que percibe el rechazo y que gobierna a distancia marca también la debilidad más allá de que como dicen algunos estas son las prácticas de esta nueva derecha, del macrismo que ya no necesita de la movilización, de la calle, de las expresiones de fervor popular porque todo pasa por las redes sociales o por el marketing organizado por los publicitas o los Duran Barba. Esto es una verdad a medias, a cualquier proyecto político, a cualquier gobernante siempre le viene bien y le causa placer sentir que hay afecto en el interior de la sociedad, que hay una corriente amorosa, que hay una legitimidad que es más que una legitimidad del voto, la que se construye sistemáticamente cuando algo significativo está pasando al interior de la sociedad».

«Un punto para reflexionar es que algo significativo surgió cuando no lo esperábamos en nuestro país, que la historia no es lineal, que las causalidades son relativas, que a veces aquello que no esperamos acontece, que el ciclo del primer neoliberalismo que duró 25 años con alguna interrupción menor pero que comenzó con el plan Martínez de Hoz y el terrorismo de estado se prolongó en los años de la transición democrática sobre todo a partir de la renuncia de Alfonsín y se profundiza y radicaliza durante los años noventa con la convertibilidad. Esos veinticinco años configuraron en gran medida la historia argentina contemporánea, cambiaron la sociedad, introdujeron el terror, el miedo, la fragmentaron, la fragilizaron, quebraron vínculos de solidaridad, la mutaron en términos estructurales, sociales, sin embargo los ciclos actuales son muchísimo más cortos. No existen ya esos siglos de larga duración imaginado que vivimos en el esplendor de una hegemonía neoliberal como efectivamente fue la hegemonía neoliberal desde finales de los 70 hasta principios del siglo XXI; ese largo periodo que atravesó el planeta, que llevó el nombre de la globalización y que llevó a que muchísimas sociedades creyeran que la panacea, la verdad estaba en la economía global de mercado, estaba en el achicamiento del estado, en las privatizaciones, en la idea del gerenciamiento de la vida y que  creían fervientemente que lo privado era infinitamente superior a lo público y que lo público era un lugar complicado y que había que abandonar la política porque la política era el mal y que había que utilizar el lenguaje de los tecnócratas y que lo que nos salvaba era conectarnos con el mundo y abrir nuestras fronteras y convertirnos en parte de ese proceso fabuloso de la modernización de nuestra sociedades y de la globalización y de esa nueva universalidad donde todos íbamos a ser felices de una vez y para siempre. Esa gigantesca mentira produjo por ejemplo en América Latina durante los últimos veinte años del siglo pasado los mayores índices de desigualdad de su historia y es la amenaza que hoy vuelve sobre nuestro continente», consideró el conferencista.

«Una de las paradojas de América Latina es que en el momento histórico en el que se sale de la noche de las dictaduras y se entra a lo que es el estado de derecho y queda claro que nosotros valoramos como nadie el estado de derecho, que nosotros somos los garantes de la democracia porque nos va la vida cuando funciona el estado de derecho en el sentido más pleno del término y se nos acaba la vida cuando deja de funcionar porque es el horror, es la represión, es la muerte y sin embargo en ese momento histórico caudaloso cuando fue el giro, la salida de la dictadura, en los primeros años de Alfonsín se comenzó a diseñar el proceso de neoliberalización de las sociedades latinoamericanas desde México hasta la Argentina, todas se convirtieron en laboratorios para la experimentación neoliberal. El neoliberalismo no es sólo un modelo de endeudamiento público, no es sólo el endeudamiento vía préstamos del Fondo Monetario Internacional o de endeudamiento para la bicicleta financiera o de endeudamiento del estado y de lo público, es también un proceso de endeudamiento de la esfera privada, de la vida de los individuos, de los ciudadanos para maniatarlos, para atemorizarlos, para disciplinarlos porque alguien que está endeudado de acá a treinta años es alguien que se vuelve conservador, porque el estado genuino no es aquel que endeuda a su sociedad sino que es el estado que garantiza que hay un acceso no condicionado a la educación, la salud, la vivienda; la base estructural de una sociedad que se quiera más igualitaria. El modelo neoliberal que está ligado a estas prácticas a la meritocracia, al emprendedurismo, a resaltar los valores individuales, lo privado tienden también a la producción sistemática de las deudas, tanto públicas como privadas, que se devoran el futuro», expuso.

«La argentina no es una sociedad pasiva y no puede ser disciplinada del mismo modo como está disciplinada Brasil por ejemplo. Tiene otras características, es algo extraña, como que estuviese fuera de quicio, para bien o para mal. Hemos visto que se movilizan también los que quieren un país para pocos» «Tuvimos doce años intensísimo, yo creo, en mi memoria personal, que sin ninguna duda fueron los mejores doce años de los últimos 50 como mínimo, por múltiples motivos. Ganamos algunas batallas, pudimos volver a decir patria en un sentido genuino, pudimos volver a introducir la palabra igualdad, introducir en el habla colectiva durante un tiempo la idea de la patria grande, hubo cosas fundamentales como poder colocar la gran lucha de los movimientos de derechos humanos ya no como algo testimonial como parecía ser al final de la década de los noventa para convertirlo en un gran movimiento de reivindicación y de justicia. Hay una masa crítica, hay una masa que es colectiva y esto es extraordinario».

Para terminar el Dr. Ricardo Forster  dijo «El capitalismo es el único fenómeno histórico que ha comprado su inmortalidad, pareciera ser que todas las enseñanzas de la historia que muestran los cambios, las fragilidades, los ascensos y las caídas, no tienen nada que ver con la realidad histórica actual. Hay un sistema que es eterno, inmodificable que ya ocupa para siempre toda la escena de la vida, eso es falso. Hoy hay una enorme discusión en el campo de los economistas, de los filósofos políticos sobre la crisis estructural del sistema capitalista de cómo se va a desplegar, el peligro es que la caída de la hegemonía en cada etapa del capitalismo se ha resuelto con violencias extremas, con guerras pavorosas» y siguió «La historia si sirve para algo no es para hacernos mejores, en este sentido estoy de acuerdo con Shakespeare, la literatura no enseña a ser mejor persona, enseña a comprender mejor el mundo. Hoy es un momento de gran tensión, hay una legitimidad del neoliberalismo como nunca lo tuvo. Hay una precarización, una pérdida de derechos, está esta idea brutal del capitalismo la que es la destrucción creativa, que el capitalismo necesita crear destruyendo lo que significa que destruye tecnologías que se creen obsoletas y también destruye ciudades enteras. Estos meses que vienen son decisivos para los próximos quince años, intuición, no llega a ser una certeza. Se abre y se abren tiempos interesantes para la argentina pero donde dependerá también de la reconstrucción de la voluntad, del entusiasmo, sin voluntad y sin entusiasmo no se construye absolutamente nada. Vivir de la melancolía de lo perdido es paralizante, vivir del recuerdo de lo perdido y de lo verdaderamente vivido para actualizarlo como herramienta de disputa política del presente es fundamental, no se trata de hacer política hablando sólo del futuro, yo no creo en esos que dicen olvidémonos del pasado porque hay que hablar sólo del futuro, la política es la conjunción, la política de verdad, la popular, la democrática, la emancipatoria, la igualitarista se nutre de las generaciones pasadas y de las generaciones que están por venir  y nosotros tenemos la responsabilidad de garantizar la memoria de las generaciones pasadas y de pasarles la posta a la generación que está por venir hoy, aquí y ahora en la Argentina».

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